Mostrando entradas con la etiqueta El Ocaso de lo Gris. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Ocaso de lo Gris. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de noviembre de 2006

EMBESTIDA

    También, para que engañaros, me es imposible resistirme a la tentación de compartir con  vosotros otro de los poemas de Ender.


Espíritu en trance,
cual guerrero en la vorágine
de la contienda,
duda del destino de su saeta.

Torbellino de rumor
crece en su interior
apoderándose de la voluntad
y del raciocinio.
Levanta el brazo empuñando su arco
pero el enemigo se ha dispersado
aprovechando su indecisión.
Blandiendo su frío acero
regido por un impulso animal
recorre el valle
montado en su corcel,
poderosa y briosa montura de pelaje grisáceo.
Solo el silencio
rompe el canto del viento
que ulula entre la espesura.
Quietud, abandono a la inercia,
mas un tumulto de alaridos
surge de las penumbras.
Un tropel de enemigos
variopintos sicarios,
disidentes de la verdad,
avasallan a nuestro soldado
intentando subyugarlo.
Enemigos de la mente,
sicarios de los designios,
infieles de la razón.
Insurrección ante la embestida,
rebeldía hacia el agravio...
...espíritu en trance.
...
Ender

miércoles, 22 de noviembre de 2006

ESPIRITU ARBOREO

En  la ultima cena que celebré en mi casa, contamos con la presencia del célebre poeta Ender.Nos Obsequió con la lectura de un estracto de su obra.

Veo los árboles desnudos
como una montaña pedregosa,
un destello de luz corrompe
la triste estampa de las ramas desnutridas,
que surcan en el aire,
mientras la savia fluye en su interior.

Signo de vida
mas la muerte acecha fuera,
agazapada permanece a la espera,
espectando, rumiando, maquinando
impasible al temporal,
permanece su espíritu arbóreo
anclado con longevas raíces,
soportando ese recio tronco
flexible y resistente
a los elementos.

Testigo de dudas, alegrías,
penas y desgracias.
Y sus manos zancudas,
libres del peso de la hojarasca,
guardan el fruto que ha de venir.

Y ya llegó la señal,
un destello de luz,
energía de la existencia,
penetra en el espeso enjambre de ramificaciones,
iniciando el renacimiento
la mutación,
el ocaso de lo gris.

Ender.
 
Introducción de Nefando